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Newell's Old Boys 1941. 12 octubre, Fecha 28: 5 a 0 en el
clásico jugado en el Parque. Arriba: Sobrero, Honores, Reynoso, Cardona, Pellegrini, Salvador
Alonso (Masajista) y Ángel Perucca. Abajo: Gayol, Canteli, Pontoni,
Morosano y Ferreyra. |
La temporada del Fútbol de A.F.A. en el año 1941 comenzó el 30 de
marzo. Los equipos comenzaron una nueva disputa por acceder a los
primeros puestos. El Newell’s Old Boys de
Adolfo Celli sorprendería con
algunas incorporaciones que le dieron el toque de clase y calidad que la
Lepra necesitaba para instalarse definitivamente en el Torneo de
Primera División. Tras varios años en la portería Leprosa, el cordobés
Luis Heredia fue cedido a San Lorenzo. En su lugar llegó el peruano
Juan Honores. El
chueco era un formidable guardavalla que hacía
simple lo difícil, sin gestos ampulosos ni saltos espectaculares. Brilló
en la Selección de Perú que obtuvo el Sudamericano 1939. Vale recordar
que por aquellos días la Liga Peruana de Fútbol aún era amateur.
Pero el plato fuerte estaba reservado para fortalecer el quinteto
ofensivo. Desde la ciudad de Santa Fé llegaron a Newell’s
René Pontoni y
José Canteli. Los dos provenían de Gimnasia y Esgrima de Santa Fé.
Brillaban en la Liga, y también en el combinado provincial. A fines de
1940 los porteños los vieron en acción y lo abordaron a Celli. Le
preguntaron cómo lo veía a Pontoni. El
alemán, sabio y pícaro,
contestó que lo veía lento y que su físico no soportaría las exigencias
de la primera división. Cuando los porteños se dieron cuenta de la
calidad de los delanteros santafesinos, ya habían convertido 51 goles en
Newell’s durante el Torneo de 1941, Canteli siendo goleador con 31
goles. Adolfo Celli no era un improvisado en esto del Fútbol.
Pero no todo era agradable en el ambiente futbolístico. “Nuevamente
el soborno salpicó al fútbol y otra vez fue Banfield el club castigado
por una práctica que parecía consustanciada con sus dirigentes. Esta vez
la pena aplicada fue severa, al castigarse al club con la pérdida de 16
puntos, que parecía condenado al descenso” (1). Únicamente un milagro, o
la actuación paupérrima de algún otro cuadro, podía salvar al
taladro.
El
debut de Newell’s fue auspicioso, 5 a 1 a San Lorenzo en el Parque en
la primera fecha, 2 a 1 frente a River en Núñez, y 3 a 2 en la tercera
fecha en el Parque frente a Boca. Un equipo que fue creciendo con el
correr de la fechas, consolidando en primera división a Juan Carlos
Sobrero, un back potente, peleador con temple para soportar los embates
contrarios. A su lado el potencial de Néstor Gilli funcionaba de
maravillas. Y en el medio, el gran Ángel Perucca, demostraba en cada partido el poder en su marca, la inteligencia en el
juego asociado con los de arriba, y la simpleza de trasladar el balón
con el semblante levantado, como si lo llevara atado en sus pies.
Por
aquellos días, los horribles arbitrajes localistas exterminaban toda
ilusión para con los equipos fuera del círculo favorito-comercial de
Buenos Aires, más aún estando fuera del radio de los “60 kilómetros”.
Así todo, Newell’s no se achicó y dio pelea en todas las canchas, y
haciendo que el viaje a Rosario fuera una penuria para los rivales. En
la fecha 13 obtuvo el triunfo de visitante en el clásico de la Ciudad
por 1 a 0 con gol de René Pontoni.
En la 2da rueda Newell’s siguió su paso arrollador. Llegó a la fecha
28 en un momento inmejorable. En la vida del fútbol del otro lado de la
Ciudad, las semanas eran una pesadilla eterna. El clásico venía en el
peor momento. Banfield encontró en el club de Arroyito su luz de
esperanza para continuar en primera división. Para muchos instaladores
de opinión, operadores los llamamos desde este espacio, aquél clásico
era motivo para sospechar del Club Atlético Newell’s Old Boys (como hoy,
como ayer, como siempre, ¿hasta cuándo?). Estos personajes instalaron
un sentimiento
Rosarino en peligro. El círculo mayor del Fútbol
Rosarino pedía a gritos “¡socorro!”. El honor de la Ciudad estaba en
riesgo si tal Club llegaba a descender. ¿Sería Newell’s capaz de tomar
actitudes anti deportivas para salvar a otro Club? Palabras más,
palabras menos, este era el ardid que sobrevolaba el Parque aquellos
días de octubre, hace 77 años. Instigados los locales por los operadores
unitarios de Buenos Aires, el ambiente se enrareció para desviar el
foco de atención. Nadie habló entonces de la brillante campaña del
cuadro de Adolfo Celli, ni de la paupérrima actuación del Club al que
había que salvar, ayudar.
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El señor Pascual de la revista El Gráfico sembrando dudas y especulando en base a rumores. 5 a 0 lapidario. |
Extraordinaria tarde en el Parque aquél 12 de octubre. Los cuadros
rosarinos salieron al campo con un Estadio del Parque colmado de
aficionados Leprosos que no querían perder la oportunidad de disfrutar
una colosal jornada junto a uno de los mejores once de la Historia de
Newell’s. Gran recuerdo para nuestros tíos, abuelos, y viejos amigos de
Newell’s que aún llevan en el vivo recuerdo ese glorioso cuadro
rojinegro de los 40’s .
El partido comenzó intenso. A los pocos minutos Honores recibió un
tiro en el palo, y pronto, tuvo que apurar una salida que evitó la caída
de su valla. A partir de allí, Newell’s se acomodó en el campo.
Encontró en Perucca el eje que distribuyera juego asociado con los
delanteros. Ponotni se erigió en el estandarte de los ataques, y al poco
tiempo Canteli con un violento zapatazo convierte el primer gol del
partido. Pero no, el referee Braun lo anula por supeusto fuera de juego
de Pontoni. Volver a empezar. A los 35 minutos Mario Morosano anota por
fin el primero. 3 minutos más tarde Morosano nuevamente anota para
Newell’s.
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José Canteli arremete contra el arco rival. Bombazo para clavar el primer tanto. NO, el juez cobró fuera de juego a Pontoni que aparece caído a un costado. A Canteli ese día le anularon 2 goles. |
El segundo período arrancó con una cansina reacción de la visita. (2)
“Desorientados” dijeron las crónicas posteriores. Si bien pareció que
se iban contra el arco de Honores, nada de eso prosperó. Newell’s fue
acomodándose en el terreno nuevamente, teniendo a Perucca como dominador
de toda la cancha y a Pontoni como organizador activo de los ataques. A
los 23 minutos del complemento Pontoni anota el 3ro para Newell’s.
Delirio en las tribunas. Pero aún quedaba más. A los 30 minutos en un
entrevero en las puertas del área, el esférico se elevó y Morosano ganó
en altura para anotar el cuarto gol de la tarde. (3) Llegando al final
del encuentro, a los 41 minutos, Pontoni vuelve a convertir y decreta el
5 a 0 definitivo. A Canteli le anularon 2 goles esa tarde.
El aplastante resultado dejó en evidencia que el clásico se jugó
“mano a mano”, sin arreglos anticipados, escribió Pascual para El
Gráfico. “El clásico se disputó con total lealtad deportiva y eso
destruyó falsos argumentos en los cuáles aparecía Newell’s como
dispuesto a darle los puntos a su rival”, concluyó.
Falsos argumentos pero a los que el señor Pascual fue veloz para subirse.
Dos semanas más tarde, el 26 de octubre, en la última fecha el Club
Atlético Banfield llegó con posibilidades de permanecer en Primera
División. Lo que parecía imposible cuando arrancó el torneo, fue obra
exclusiva del cuadro de Arroyito. Ese último partido se iba a disputar
en el estadio de Zona Sur de Buenos Aires nada menos que entre ambos
equipos. Si los rosarinos empataban o ganaban permanecían en Primera.
Pero si Banfield ganaba, los que descendían eran los otros. Según
Ramírez este partido no tuvo “el interés ni la intensidad previstos”
porque Banfield se puso en ventaja rápido, y en escasos minutos despachó
al descenso a su rival.
Escribe BanfieldLocura.com: “Banfield salió decidido a ganar el
pleito y lo desmostró desde el arranque, a los 6´ anotó el primero, a
los 11´ el segundo y a los 13´ el tercero. ¡3 a 0 en 13 minutos!, se
vivió una verdadera fiesta en el sur. El resultado final fue 4 a 2 para
el Taladro y descenso para el Canalla, el primero de su historia”.
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2 goles le anularon al Chengo Canteli ese 12 de octubre. Newell’s
aplastó a su clásico rival en el momento que había que hacerlo. Sin
piedad en nuestros corazones. |
Fotos y recortes: revista El Gráfico #1162, 17 octubre 1941.
(1) Texto de Pablo Ramírez, “
Fútbol. Historia del Profesionalismo“, Editorial Perfil, 1977. *
* Llamativo es que en la década del 1970, Ramírez en sus fascículos,
se refiera al “caso Banfield” como al pasar. Sostuvo que la pena que
aquél Club recibió, por reinsidencia en el soborno (comprobado), fue
severa.
Apenas le descontaron 16 puntos. El ascenso no se tocó. En 1962, el
Club Atlético Newell’s Old Boys, fue protagonista de la peor injusticia
en la Historia del Fútbol Argentino por un “
supuesto soborno“.
Cuestión que nunca fue comprobada en la justicia. Pero así todo, el
Honorable Tribunal de Penas de la Asociación, fundado en un falso rumor,
despojó a Newell’s de los triunfos obtenidos en la cancha. Pero esa….
esa es otra historia que contaremos en otra ocasión.
(2) Cansino, cansina,
adjetivo, Que muestra o aparenta cansancio o falta de fuerzas o energías.
(3) Según J.R. Moreno en su libro dedicado a Newell’s Old Boys “
Los Dueños de la Ciudad“,
la omisión permanente y constante de este evento del gol con la mano
genera dicusión y disputa con sectores porteños. Ellos dicen que el
primer gol con la mano fue de la bordadora Vicente Zito, o que fue del
charro José Manuel Moreno. Pero el de Morosano fue el primero
convalidado por un árbitro y el primero en el clásico rosarino. Extracto
del libro de J.R. Moreno: <<Cuando el primer Mario de nuestra
galería de Maritos conquista ese tan famosísimo gol ante los otros, yo
miro asombrado a mi viejo, el Gaita, y le pregunto: ¿lo hizo con la
mano? Y él me dice: “calláte, carajo, a ver si lo anulan”.>>