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martes, 23 de septiembre de 2025

El LepRosario 23

 

Descargar El LepRosario en pdf

 

Nueva entrega del panfleto El LepRosario. Recorriendo momentos en los que para llegar a primera había que trabajar. No por nostalgia. Tampoco para vivir de pasado… simplemente para recordar que el esfuerzo y el trabajo marcan una diferencia con respecto a la mediocridad.

Descargar El LepRosario 23 en pdf:

https://cunadeases.com/2025/09/23/el-leprosario-23/

 


 VIVA NEWELL'S

martes, 25 de junio de 2019

Manuel González


Leer revista aquí

 Difusión de la revista en youtube:



Audio Lectura de la revista digital en youtube



CUNA DE ASES tiene el orgullo de presentar una nueva Revista Leprosa Digital. Esta vez dedicada a un alumno de Isaac que, en el despertar del fútbol institucionalizado, supo reventar redes una y otra vez, convirtiéndose en el máximo goleador Histórico de Newell's. Aún hoy, ostenta la superlativa marca de haber convertido 30 goles a la escuadra railroader, siendo así, también, el máximo goleador del derby rosarino. 

Manuel Paulino González, hermano de los Socios Fundadores Faustino y Caracciolo. Estirpe con la que Newell's sigue en deuda. 

Mientras el olvido siga carcomiendo los recuerdos y a las leyendas que hicieron grande a nuestro querido Club, Newell's claudicará ante las desinformaciones del discurso "oficial" de la llamada Historia del Fútbol Argentino con su perímetro sajón de 30 kilómetros; y ante la residual peste local que quiere hacernos creer que el Fútbol llegó a la Ciudad entre lágrimas extranjeras de mercurio. 

Aspecto de la revista
En Argentina, el Fútbol como lo conocemos hoy, despertó en las escuelas y sus florecientes campos de deportes que fueron mutando a Clubes Atléticos. Eso es el Colegio Comercial Anglo Argentino de don Isaac Newell, el amanecer del Fútbol. 

Lito González dejó la práctica activa de Fútbol cuando al Club llegaron los Hermanos Celli, Atilio Badalini y se consolidaron los Hermanos Libonatti. Rumbeó hacia la Capital, donde triunfó como dirigente de la Asociación, que lo había castigado cuando fuera footballer años antes. En las páginas de esta Revista podrán dar cuenta de sus batallas ganadas, de sus triunfos, siempre teniendo a Newell's como bandera. En mayo 2017, Lito González flameó como bandera en el Coloso, en una muestra de recuperación Leprosa a tamaña labor por el Club, y el Fútbol Rosarino. Escaso quizás, pero puntapié para reivindicar el ruin crimen de más de 60 años de vacío cruel. Injusto. 

Leer revista: MANUEL GONZÁLEZ - LITO
https://cunadeases.com/wp-content/uploads/2026/06/Manuel-Gonzalez-Lito_act-01-junio-2026.pdf


SALUD MANUEL GONZÁLEZ, SIEMPRE EN EL VIVO RECUERDO LEPROSO. GUÍANOS LOS PASOS A QUIENES NO TE CONOCIMOS, PERO AÚN SEGUIMOS VIBRANDO CON TU LEYENDA DE TRIUNFOS. SALUD

VIVA NEWELL'S OLD BOYS, AYER, HOY Y SIEMPRE
¡¡LA BIBLIOTECA CHAPITA MARASSI TE NECESITA!!

Gracias EDITORIAL MATASURI por permitirnos volcar el  material de Newell's, Lito González, la Selección Nacional y Rosarina, en una nueva edición de "Cuna de Ases Presenta". GRACIAS  


lunes, 26 de febrero de 2018

José Yudica - El Piojo


José Yudica, sus inicios en Newell's Old Boys. Foto revista El Gráfico.
José Yudica nació el 7 de diciembre 1936, pero lo registraron el 26 de febrero 1937 (cosas de la época). Gloria de Newell's. Crack de los juveniles torneos 'evita', debutó con la de Newell's en 1954, y se transformó en un poderoso delantero. Gambeta, velocidad y gol. Compartió quintetos ofensivos junto a su amigo Roberto Puppo, Luis Pereyra, Bernabé Carranza, Raúl Oscar Belén. Nos dijo Juan Carlos Silvera en nuestra página: "El ala izquierda como se denominaba entonces al 10 y al 11, conformada por Belén y Yudica fue un festival para los ojos, un fútbol de frac y galera". Con el correr de los partidos fue estrechando un lazo inquebrantable con la gente de Newell's. Muy querido por el Pueblo Leproso, era de esos jugadores que lo dejan todo en el campo, con el temperamento para aparecer cuando el equipo lo necesita. Brillaba en cada gambeta el corazón en la mano. Lucía el número 11 en la espalda con orgullo. Solía ejecutar los tiros de esquina junto al alambrado donde se apostaban fervorosos hinchas y personalidades que con el correr de los años se transformarían en referentes del Pueblo Leproso. La querida Vieja Amelia en una de esas tardes le gritaba y arengaba efusivamente, sin saber el Piojo de quién se trataba. Años más tarde, ya retirado de la práctica profesional de fútbol y siendo que ambos siguieron vinculados a Newell's Old Boys, pudo saber Yudica de quién eran esos gritos que bajaban desde la tribuna (ja, ja, ja).  


Quinteto ofensivo de Newell's Old Boys 1955. Nardiello, Puppo, B. Carranza de visita en el Parque con Lanús junto a sus ex compañeros, Pereyra, Picot y José 'piojo' Yudica. Foto compartida por la página de Roberto Puppo.

Roberto Puppo, Raúl 'la bruja' Belén y José 'el piojo' Yudica, amigos, compañeros, Leprosos de Ley. Foto previa al Racing - Newell's de 30 de junio 1957 ¿¿?? Foto compartida por Alma Leprosa en San Miguel
El clásico jugado en el vueltódromo por la fecha 30 del Torneo 1956, comenzó con un temprano gol de los talleristas. Los minutos sucedían y parecía que la derrota quedaba sellada. Comenzado el 2do tiempo nada hacía suponer el cambio de la historia, Griffa iba y venía en el puesto de 5 , Semprini como back hacía malabares, Yudica y Pereyra perdidos en las líneas de cal.... hasta que La Bruja en sus convites del medio campo se hiso del balón, avanzó y no dudó. ... de treinta metros remató dio en el poste y rebotó en la espalda del goal-keeper ferroviario. Golazo. Golazo. La Bruja en su delirio corrió a treparse al alambrado de la popular visitante y se quedó, se quedó festejando con su Pueblo. La lluvia de proyectiles cayó desde las tribunas locales. Se aguaba la fiesta de los cobardes. Pero el partido siguió. A los 30 minutos Luis Pereyra apiló rivales, se los llevó contra el arco, eludió al arquero y se metió dentro del arco. Gooooooooooooooooolllllllll de Newell's. 2 a 1 y se consumó el Triunfo. Triunfazo de los dirigidos por René Pontoni y José Fabrini.
 
Al regreso, Belén, Yudica y Puppo se fueron cantando por las calles de aBrroyito, cuando pasaban por algunos bares recibían insultos de los oligarcas ferroviarios y el piojo Yudica se reía, se reía y la Bruja le decía "callate que nos matan", y el piojo seguía riéndose y contestaba "dejalos que se mueran". Llegaron a las casas de Bella Vista a las 3 de la mañana. Delirio Leproso.
 
Newell's Old Boys 1956. Equipo previo al triunfo 2 a 0 en el clásico de la ciudad jugado en el Parque. Arriba: El Profe Ricardo Martínez Carbonell, Jorge Griffa, Hugo Sanguinetti, Américo Názer, Aldo Mastrogiuseppe, Raúl Miralles, Salvador Alonso (Masajista) y René Pontoni (Entrenador). Abajo: Ángel Nardiello, Roberto Puppo, Rodolfo  García, José Urquiza, José Yudica y Osvaldo Fontana.
En 1959, José Yudica emigró a boca juniors donde jugó hasta 1960, y de ahí pasó por Vélez Sarsfield, Estudiantes de La Plata, Platense, Quilmes y en 1968 emigró para a Colombia para jugar dos años en Deportivo Cali. En 1970 regresa al país y se alista en Talleres de Escalada. Y se despide como profesional en 1971 en San Telmo. Siendo jugador de Newell's tuvo su chance de defender la casaca de la Selección Nacional en algunos partidos internacionales. 

José Yudica se apresta a saludar al guardavalla Leproso Vladimiro Tarnawsky. Esa tarde Newell's le ganó 2 a 1 a boca en el Parque por la 2da fecha del Torneo de Primera 1959. Foto de la revista El Gráfico.
Retirado del fútbol se desarrolló como Entrenador junto a su entrañable amigo y compañero Roberto Puppo. Comenzó en Altos Hornos de Zapala hasta 1976 cuando llega al Parque. Hasta el 77 cumplió con realzar figuras y convocar a los juveniles que asomaban. 

En el 78 sale campeón del Torneo Metropolitano con quilmes A. C. Gran hazaña para un Club sin el poder cervecero de antaño, que apenas lograba mantenerse en Primera por escasas temporadas. 

José Yudica entrenador de Quilmes A.C. visita el vestuario de Newell's en el Parque, 17 septiembre 1978. Camaradería con sus ex dirigidos. Foto compartida por Historia Del Más Popular, y si la mente no falla por el viejo espacio de Cultura del CANOB quienes brindaron la información de la foto.
Escribió revista El Gráfico: "Todos le rinden su homenaje a un pequeño gran club que vivió muchos domingos y miércoles de tibia emoción hasta plasmar, lejos de casa pero entre amigos, la proeza inédita. Se estrechaban unos con otros, los abrazos para José Yudica no terminan nunca, la gente que está allá arriba enarbolando banderas se quiere quedar en las tribunas para siempre, viviendo su sueño más hermoso, y lo que fue un Metropolitano chato, aburrido y cansador, tiene una culminación espectacular, dramática y vibrante como pocas. Se consagró Quilmes y es realmente en un milagro. Porque ganó un campeonato de 40 fechas con un plantel de 15 jugadores, sin grandes figuras, pero con el respaldo de un señor técnico y la fuerza que surge de la unidad, el compañerismo, la humildad y el fervor". La definición del Torneo se llevó a cabo en Rosario. En el Estadio de Génova y Cordiviola Talleres Argentine Railway ganaba el partido 2 a 1. Pero Quilmes lo empató, y promediando el 2do tiempo Jorge Gaspari de cara a la tribuna visitante clavó un potente zurdazo se se clavó en el ángulo y decretó el 3 a 2 (zurdazo que evoca aquél cabezazo de Magán y la mágica zurda de Mario Zanabria para clavarla en el ángulo y gritar Campeón en ese reducto). José Yudica y Quilmes Campeón del Metro 1978.

Para disputar el Torneo Nacional del '78 regresa al Parque, donde se queda hasta finales de 1979 con la culminación de las competencias. En el 81 asciende con quilmes, en el 82 asciende a primera con san lorenzo (pero en la última fecha contra banfield la gente que festejaba el ascenso decide levantar en andas al entrenador rival, Héctor Veira, ninguneo que lo alejó del club).  
  
En el 85 sale campeón del Torneo Nacional y de la Copa Libertadores con Argentinos Juniors, tras un buen partido en Japón frente a la Juventus de Platini, pierden por penales la final. 

En 1987, regresa a su casa del Parque Independencia una vez más. Con apenas 3 incorporaciones, promueve un equipo que fue sensación por su fútbol, calidad, vigor y temperamento. El fútbol de todos, el que goleaba en todas las canchas. Hasta el utilero, Elio Barros, había salido de las inferiores del Club, un plantel íntegro formado en Newell's Old Boys, nunca visto en el mundo, jamás repetido. El Campeón del Pueblo, un canto al Fútbol dijo El Gráfico. 

José 'el piojo' Yudica en las prácticas en el Estadio del Parque. De pie Gerardo Martino. Gestando el cuadro Campeón. Foto extraída del Libro Newell's de Editorial Atlántida, salió publicada en El Gráfico en la época.
A mediados de 1988 tras obtener el Campeonato, se inicia la Copa Libertadores. Tanteando hasta donde llegar, casi sin pretensiones, se encuentran disputando la final contra las galli de Nacional de Montevideo. 1 a 0 en Rosario, y la vuelta fue una derrota con ese sabor a desventaja. En 1989 comenzaron los controles anti-doping obligatorios. Curioso. 

En el 90 emigra a Colombia donde dirige al Deportivo Cali. Y en 1995 vuelve al Parque, recordado enfrentamiento en el vestuario contra Luis Islas. En el entretiempo, tras ir perdiendo 1 a 0 en el Parque contra Belgrano de Córdoba, el piojo fue directo a increoarlo y acusarlo de liviandad en sus reacciones, casi se van a las manos y al piojo tuvieron que frenarlo entre varios porque estaba decidido hasta las últimas consecuencias. Cambio a la salida del vestuario para el 2do tiempo: entra Terremoto Cejas sale Islas. Partido finaliza 2 a 1 a favor de Newell's.  Según Luis Islas, Yudica le quería armar la barrera porque era 'un tipo autoritario'. Según Islas.

Por aquellos días regreasa a Argentinos Juniors, pero tras algunos altibajos, una tarde la barra brava del Club increpa a José Yudica hijo, y le reclaman al piojo. Viendo que la intención era pegarle al hijo, el piojo saca de su bolso un revólver y da un disparo al aire para disuadir a los violentos y dejar en claro que con ellos no tenía nada que arreglar. 

'Alguien Traicionó a Yudica' tituló la revista El Gráfico. Al día de hoy las preguntas que se hace la editorial están sin respuestas. Escaneo de la revista de sitio partidario de AAAJ.
Tras ese episodio, José Yudica cuenta que lo jubilaron antes de tiempo. Según él sigue siendo entrenador, pero no lo dejan trabajar. Hoy pasa sus días en Rosario y es frecuente verlo en el Estadio del Parque siguiendo al Club de sus amores: Newell's Old Boys. 

SALUD PIOJO QUERIDO, SIEMPRE EN EL CORAZON DE LA HINCHADA DE NEWELL'S

Cuerpo Técnico Newell's Old Boys Campeón 1987/88, Dirigente, José Yudica, José Yudica hijo, Dr. Bóttoli y Roberto Puppo. Foto compartida por Newell's El Museo

 Conjunto Morning Star 1951/52, en base a caño y gambeta lograron reconocimiento en todas las canchas, llegaron a viajar a Mar Del Plata, y en 1952 acompañaron a los Atletas Nacionales en los Juegos Olímpicos de Helsinki. Con el balón Roberto Puppo a su izquierda José Yudica. Foto extraída del sitio de la Asociación Rosarina de Fútbol.

viernes, 14 de julio de 2017

Jorge Griffa - Hacha


Jorge Griffa back de Newell's Old Boys en el Parque 1956
El siguiente es un extracto de los pasajes más relevantes de la charla 100x100 que sostuvo El Gráfico con Jorge Bernardo Griffa a finales del 2016. Al final podes encontrar el enlace al sitio oficial de la publicación para leer las 100 preguntas y respuestas. ¿Cambios? Algunos, el principal es escribir correctamente el apellido del alemán Adolfo CELLI, imperdonable que una prestigiosa publicación no tenga conocimiento de semejante Maestro, roza la falta de respeto. ¿Omisiones? Muchas, figuras como el Oso Diaz, René Pontoni, José Ramos, compañeros como José Yudica, Raúl Miralles, Roberto Puppo, la Bruja Raúl Belén, merecían estar presentes. Pero bueno, todo no se puede. Como han pasado añares, poco importa. El Hotel que el Club está a punto de inaugurar en el predio de Bella Vista lleva el nombre "JORGE BERNARDO GRIFFA", a pedido del responsable de semejante obra: Marcelo Bielsa.

"De pibe me decían “aceite quemao”, porque mi mamá me peinaba con gomina y parecía que tuviera aceite en la cabeza. Ya de jugador, eran vinculados al fútbol agresivo y contundente que practicaba como back central. Era duro. Hacha y esas cosas me decían.
¿Cómo era de jugador? Un marcador central, derecho, con temperamento superlativo. Era muy fuerte en el choque, medía 1.81 y eso lo hacía notar. Cuando saltaba a cabecear, no perdía; cuando trababa, tampoco.
¿El temperamento se trae de cuna? Para mí, sí. Las necesidades y exigencias del fútbol me pedían una entrega total, no aflojaba ni medio para llegar al éxito, nos jugábamos la vida en cada pelota dividida. De hecho, toda mi carrera la hice con los ligamentos cruzados de mi rodilla derecha rotos.
¿Cómo hizo para jugar toda su carrera con los ligamentos rotos? Me los rompí a los 21 años en cancha de San Lorenzo. En esa época, la iluminación en el Gasómetro era con una línea de focos que colgaban de unos cables que cruzaban la cancha. O sea que si le pegabas para arriba, podías bajar un foco o también que la pelota pasara de largo, la perdieras de vista y la volvieras a ver recién cuando estaba cayendo y entraba en la zona iluminada. Reíte pero era así. Bueno, me rompí los ligamentos en esa cancha y como era muy complicado operarse, seguí así.
¿Le dolía para jugar? Claro que me dolía, me pasaba el lunes acostado con hielo en la pierna. Para jugar, me vendaba debajo de la rodilla y eso impedía que se estirara del todo; si no jugaba con eso, se me iba la pierna. Con la venda la trababa. Me limitaba y daba ventaja, pero como tenía un gran temperamento, superaba el dolor e iba para adelante. Operarse de cruzados en esa época era prácticamente abandonar el fútbol. Aguanté hasta este año, que finalmente me tuve que operar.
¿Por qué? Porque estaba rengo, se me dificultaba desplazarme. Me operó el doctor Canale, del Centro Médico Pueyrredón, y quedé magnífico. Todavía puedo patear, con cautela, no vaya a ser cosa que se me rompa otra vez.
¿En su época se buscaba trascender como una salida económica? Para nada. Si además teníamos que trabajar, porque no alcanzaba con lo del fútbol. Yo fui cadete, luego trabajé en el correo como aprendiz de telegrafista. Y en la Primera vendía vino León, con Pichulo, compañero mío en Alumni de Casilda. Cargábamos el camión después del entrenamiento, enfrente de la cancha de Newell’s, e íbamos parando en Zavalla, en Pujato, en Casilda, y les vendíamos a los almacenes, gracias a las vinculaciones del fútbol. En España ya no tuve que trabajar, pero hasta entonces, sí.
 ¿Cómo llegó al fútbol grande? Me vine a probar a Platense. Me querían fichar pero no tenían pensión y me tuve que volver. Al poco tiempo me probé en Central, porque en ese tiempo era muy difícil conseguir el contacto en un club para probarse. Rímini, un periodista rosarino, me hizo el calce para probarme en Central y les gustó mi acción, pero cuando se enteró el alemán Celli, un maestro que tuve en Newell’s, porque yo ya me había probado ahí, me fue a buscar a Casilda y me dijo “vos tenés que venir a Newell’s”. Mi única ilusión, entonces, era jugar en un equipo profesional.

Preliminar Newell's Old Boys 1ra Fecha 1955, Arriba: Jorge Griffa, Claria, Masuelli, Fontana, Mastrogiuseppe, J. Echeverría, José Ramos (Entrenador) y Zeballos (Masajista). Abajo: Chapita Marassi (Auxiliar), Nardiello, Carranza, Roche, X, y X
¿En qué venían a Buenos Aires a jugar? En tren. Salíamos el sábado y parábamos en un hotel de Constitución o en la cancha de Huracán, donde había una pensión. Salíamos a la tarde, 4 o 5 horas de viaje y llegábamos a la noche para cenar. Lo peor era la vuelta: salíamos después del partido, llegábamos a medianoche, yo me bajaba en Rosario Norte, de ahí me agarraba un tranvía e iba a las tres vías, que ahí terminaba el recorrido, de ahí me iba corriendo unas 20 cuadras, porque había muchos perros, hasta el control policial. Y ahí esperaba algún camión que fuera para Casilda, que son unos 50 kilómetros, y después otra corrida desde la escuela de agricultura, en la ruta, hasta casa.
¿A qué hora llegaba? A las 2 de la mañana más o menos, siempre con el bolsito con los botines. En general me subía en los camiones que llevaban leche, me acostaba sobre los cántaros y me tapaba con una lona.
¿En la semana eran las mismas peripecias? Mi tío Antonio, que es sacerdote, me prestaba su moto. Yo trabajaba en la tienda de mi padrino en Casilda, desde las 4 a las 7 de la mañana haciendo la limpieza, y de ahí ya me iba con la moto para Rosario. Nos entrenábamos a las 9 en la parte física en el Parque Independencia, entre los árboles. Si no tenía la moto, colectivo. Y si algún día me tenía que quedar a dormir, lo hacía en la Iglesia de San Martín y Oyola, donde estaba mi tío.
Tuvo un debut promisorio en Primera… Justo contra Independiente. Me pusieron de lateral y me pidieron que marcara a Micheli.  Y perdimos 3-0... por tres goles de Micheli. Ahí se terminó la función, y me mandaron para mi división. Pero mirá lo que son las cosas: al año siguiente de mi debacle se jugó un Racing-Newell´s en Buenos Aires y se lesionan Semprini y Danelutti, los marcadores centrales de la Primera y la Reserva. No les quedó otra que ponerme. Y nunca más dejé el puesto. Lo tomé y fue para mí, por eso siempre digo: capacidad, oportunidad y suerte. Mezclalas como quieras, pero tienen que estar las tres.
Usted pasó de Newell’s al Atlético de Madrid en una época en la que casi nadie iba a Europa. Era muy difícil ir a Europa, es cierto, y más todavía para defensores. En esos años jugaban en Italia Maschio, Angelillo y Sívori, todos delanteros. El único defensor que había era Santamaría, un uruguayo del Real Madrid. A mí me llevó Artur Bogossian, un intermediario que me vio en el Sudamericano que ganamos en Buenos Aires, y en el que marqué a Pelé en la final, en 1959. Me dijo: “Tú pertenecer a mí, yo llevar a Europa”. Y cumplió.
¿Ya se le veía pasta de crack a Pelé? Sí, claro. En una jugada salté a cabecear, y yo saltaba altísimo, pero este también saltó y me la ganó con el pecho.
¿El técnico le dijo: “Marque a Pelé”? En esa Selección los técnicos eran tres: De la Torre, Barreiro y Spinetto, pero no  daban muchas indicaciones. Había una disciplina, un orden general, y listo. Con el Atlético, ganamos la Recopa Europea a la Fiorentina y el DT era Villalonga, un profe. Así eran las cosas antes.
¿Era de hablar en la cancha? A mis compañeros. En el Atlético, Luis Aragonés manejaba el equipo de la mitad de cancha para adelante y yo lo hacía de mitad para atrás. Eramos dos potenciales entrenadores, cumplíamos la tarea del técnico dentro de la cancha. Si alguien no daba todo, le decía: “En el mediotiempo te agarro y te mato en el vestuario”. Aragonés dijo una vez: “Griffa nos enseñó a ganar”. Porque yo les repetí: “Muchachos, me importa un comino contra quién juguemos. Vamos a ganar, ¿me entendieron? ¡A ga-nar!” (sube la voz).

Newell's Old Boys 1956 previo al triunfo 2 a 0 a bentral en el Parque. Arriba: Ricardo Martínez Carbonell (Preparador Físico), Griffa, Sanguinetti, Nazer, Mastrogiuseppe, Miralles, Salvador Alonso (Masajista) y René Pontoni (Entrenador). Abajo: Nardiello, Puppo, R. García, Urquiza, Yudica y Fontana.
 ¿Cómo hicieron para ganarle dos finales de Copa del Rey al Real Madrid de Di Stéfano, Puskas y Gento? Dos finales seguidas, 1960 y 61, al Real Madrid de las 5 Copas de Europa. Y las dos en la cancha de ellos. Normalmente al Madrid le jugaban con temor, pero nosotros éramos bravísimos, prepotentes, no teníamos miedo. Faltaban cinco minutos para terminar y Alfredo me dice: “¿Será posible, Jorge, que nos ganan otra vez?”. Le contesté: “Sí, pelado, y no te acerques por nuestra área porque podés perder la cabeza”, ja, ja.
¿Difícil marcar a Di Stéfano, no? Con Calleja, que era tan duro como yo, le hicimos una entrada entre los dos y quedó en el suelo. Me acerqué y le dije: “No me tirés al referee en contra, Pelado, eh”. Y me contestó: “Jorge, cómo te voy a tirar al referee en contra, fijate, casi me fracturan el fémur” (risas). Después tuvimos una relación muy buena, no de amistad plena, pero sí de afecto, lo mismo que con Puskas, que casi no sabía hablar el español, y me decía, haciéndose el argentino: “Che, pibe, vení, che”, ja, ja.
¿Siente que tuvo dos vidas? Así es, y te cuento que vi la muerte con mucha tranquilidad, eso me llamó la atención. Bajé en la ruta, cerca de Pujato, porque había habido un accidente, y creí que necesitaban ayuda. Fue a los pocos meses de volver de España. Me apoyé en la puerta del coche y vino un camión y de golpe me encuentro con que estoy dando vueltas por el aire, y caí como en un colchón de pasto.
Ahí se terminó la carrera de futbolista. Claro. Me venía insistiendo el Espanyol con que volviera y yo daba vueltas. Con ese accidente se terminó todo. Estuve dos meses en cama todo enyesado, y al hospital me fue a ver Armando Botti, el presidente de Newell’s, para ofrecerme el equipo.
¿Aceptó? Sí, porque cuando uno deja de jugar cree que se las sabe todas. A los primeros entrenamientos fui con muletas. A los pocos meses me arrepentí y no fui más.
¿Qué no le gustó? Me di cuenta de que no sabía nada, que lo que tenía era empuje y experiencia de jugador. Y me dediqué al fútbol juvenil. Nunca más dirigí mayores.
¿Por qué el fútbol juvenil? Era algo que sentía. En ese momento, se enseñaba por instinto antes que por conocimiento, y yo dije: “Hay que prepararse para que el instinto quede como una historia vieja” y empecé a enseñar y aprender, a aprender y enseñar. Aprendía de lo que miraba, de lo que olfateaba, de lo que de alguna manera probaba y me salía mal, o probaba y me salía bien, de lo que había que ampliar, lo que había que eliminar, y en esa cantidad de conceptos que me fue enseñando el fútbol, me hice eco de las necesidades.
¿Cuál fue la clave para que el semillero de Newell’s explotara en esos años? Antes los chicos iban a probarse a los clubes, era muy difícil conseguir un contacto para una prueba. Mi pensamiento fue: “¿Cómo podemos competir con River, Boca y los grandes?”. Le propuse a la dirigencia que en vez de esperar que traigan jugadores, fuéramos a buscarlos. Y en vez de sacárselos, le ofreciéramos un convenio al club de origen para que también tuvieran algo. Esas fueron las innovaciones que implementé. Y realmente nos dieron resultado.
¿Bielsa era muy malo como jugador? Era del montón. Lo conocí con 17 años. Se presentó en el vestuario con una camisa blanca y me dijo: “¿Usted es Jorge Griffa?”. Sí. “¿Usted viene de Europa a este club?”. Sí. “Entonces usted está loco”, terminó, dio media vuelta y se fue. Ese fue nuestro primer diálogo.
Usted lo formó como entrenador. “Yo quiero ser técnico”, me dijo apenas se retiró. “Perfecto, vení a trabajar conmigo y veremos hasta dónde podés llegar. Necesitás tener un grupo de chicos elegidos y trabajados por vos y ese será el equipo del futuro”, le dije, porque él ya creía que sabía y quería empezar a dirigir. En esos años buscamos chicos por el país y se armó esa cuarta especial que luego fue la base del equipo campeón del 91 y 92.
¿Se peleó feo alguna vez con Bielsa? Nunca. Alguna vez declaré que el único que le podía pegar un cachetazo era yo, porque lo había formado, pero nunca hizo falta.
¿Está medio loco Bielsa o se hace un poco? Tiene ciertos desequilibrios de una persona normal (risas), fue así desde chico. Más de una vez quería matar a un referee y me tuve que meter para llevarlo a empujones dentro del vestuario. Hace mucho que no hablo con él. Hace un tiempo se dio una curiosidad: los dos compramos departamentos a 50 metros uno del otro, y sin saber que nos teníamos de vecinos.
¿Cómo armó esa red de 30 mil kilómetros para rastrear chicos con Bielsa? Yo tenía vinculaciones en todo el país, en las distintas ligas. Entonces llevaba a Rosario a los que eran la cabeza de esas ligas y les ofrecíamos relojes con la insignia de Newell’s, les dábamos charlas, para que se encontraran con alguien que algo les daba y que en el futuro nos dieran jugadores.
Era el maestro del trueque… Como en la época de los indios, ja, ja, entonces había una situación de afecto que se fue profundizando. Yo llamaba e invitaba, empezamos con cierta cautela porque no sabíamos dónde nos iba a llevar todo eso. Mi razonamiento fue: en vez de hacer enemigos porque les sacamos un jugador, vamos a crear amigos, porque les ofrecemos cosas y así Newell’s fue reclutando muy buenos valores y se hizo una potencia con todos los jugadores de divisiones inferiores.

Jorge Griffa, Newell's Old Boys y las estrellas que brillan sobre el cielo del Parque
 ¿El viaje con Bielsa? Le propuse a Marcelo hacer un recorrido por el interior para capitalizar chicos. “Este equipo de Zanabria se va a terminar en un momento y necesitaremos tener un entrenador preparado, que sos vos, y a un grupo de jugadores nacidos de sus propias divisiones inferiores, hay que buscarlos”. Y así armamos esa red por todo el país. Yo llamaba por teléfono a distintas ligas y les decía: voy a ir yo, o Bielsa. Y nos íbamos manejando, charlando.
Así encontraron a Pochettino, ¿no? Exacto. Esa historia es particular. Habíamos ido a Santa Isabel, cerca de Venado Tuerto, a dar un curso. Y en el asado de la noche, que era una regla de oro, alguien comentó de un pibe muy fuerte, Mauricio Pochettino, que estaba por ir a Central. Ya de regreso, yo manejaba, Bielsa me pregunta: “¿A qué hora llegamos a Rosario?”. Y le contesto: “No, Marcelo, nos vamos a Murphy a ver a este chico Pochettino”. Llegamos a su casa a las 2 de la mañana.
¿Tocaron el timbre a las 2 de la mañana? ¡No había timbre! Nos pusimos a aplaudir, golpeamos la ventana... Se asomó el padre, no entendía nada, estaban durmiendo. “Soy Jorge Griffa, vengo porque quiero hablar sobre su hijo”, le dije. Nos recibieron en la cocina, estuvimos charlando, empezamos a hablar de la soja… Yo tenía campo con soja, pero en ese momento a mí me importaba un comino la soja. Cuando le pregunté por el pibe, me dijo que iba a firmar para Central. Le hablé: “Mire, no le digo que no firme para Central, pero que pruebe en Newell’s y luego elija. No es lo mismo ir a un club que tener dos para elegir”. Entonces en un momento le pregunté si lo podíamos ver. Y nos llevó a la habitación, estaba durmiendo. Levantó la sábana y era un elefante… (risas).
A usted se lo criticó por eso, justamente, privilegiar a los grandes por sobre los chiquitos talentosos. No es así. Yo no quiero dar ventajas, pero si hay un chiquito que juega fenómeno, adentro, como Ezequiel Barco, al que trajimos nosotros a Independiente de mi academia. Pero un equipo entero de chiquitos, nooooo, eh. Para mí, en un futbolista, cuentan lo técnico, lo físico y lo psíquico. No se pueden obviar esos argumentos. Si tenés lo tres, vas a estar más cerca del éxito que del fracaso. Tenés que trabajar sobre los tres. El camino del fútbol, les digo siempre a los chicos, es: uno al posible éxito, que es duro y difícil, o al seguro fracaso, que es muy simple. Es decir: si se dedican a la joda, no se sacrifican ni se cuidan, van por la segunda.
¿Cómo lo vio a Batistuta? Vino en un equipo de Avellaneda, ciudad del norte de Santa Fe, a jugar un campeonato provincial a Rosario. Lo vi grandote, fuerte, no le pegaba tan bien pero tampoco tan mal, y cabeceaba fuerte, todo por instinto e improvisación, porque nadie le había enseñado nada. No le gustaba mucho el fútbol, tenía dudas, así que pedí hablar con su papá. Y el padre tampoco estaba convencido. Le pedí que probáramos un año, que el chico iba a seguir estudiando en Rosario, porque yo los hacía seguir estudiando. Probamos y se quedó, por suerte…
Pero antes lo mandó a lavar vidrios, ¿o no? Bati llevaba un tiempo en el club y vino un día y me pidió unos viáticos para que pudiera tener algo ahí. Los clubes estaban fusilados, así que muchas veces yo le daba dinero a algunos chicos que me interesaban. Lo sacaba de mi bolsillo, de mi campo, en realidad. Entonces le dije a Bati: “Andá a limpiar todos los vidrios de la cafetería y te doy esa plata que vos querés”. Y Bati lo hacía.
¿Después recuperaba ese dinero? No, lo tomaba como parte de mi trabajo, si en Newell’s estuve cinco años sin cobrar. Por suerte tenía mi campo, y andaba bien. Un día, el presidente Botti me dijo: “Jorge, el club no tiene más plata, los directivos no tiene más plata, mis amigos no tienen más plata, yo no tengo más plata, haga lo que quiera”. Me quedé. Durante muchos años nos entrenábamos entre los árboles en el Parque Independencia. Incluso, en algún tiempo no teníamos ni pelota ni lugar para hacer fútbol, y los llevaba a la cancha de Central Córdoba y los hacía pasar por debajo del alambrado para jugar ahí.
El Predio de Bella Vista no existía entonces… Claro. Ese predio se lo marqué yo a García Eyrea, presidente de Newell’s, allá por el 76 o 77. “Tenés que comprar ese predio que está en venta; si no lo compras, me voy del club”, le dije. “¿De dónde vamos a sacar la guita, si no tenemos?”, me contestó. “Cuando vendas al primer jugador, de ahí una parte dejala para comprar el predio”, seguí. Al poco tiempo vendieron a Víctor Ramos en 450.000 dólares y separó 50.000, y con eso se compró el predio.
Pero tardaron en armarlo… Cuando el presidente lo vio, me quería matar. Era un basural. Le dije que le íbamos a poner liso y meterle medio metro de tierra negra de las excavaciones que hacían para los edificios. Y le salió un pasto espectacular.
¿A Julio Zamora lo rescató de la villa? Ya estaba jugando en la primera local, pero había dejado de ir. Me dijeron dónde vivía y me metí con mi auto adentro de la villa. Me dijo que tenía toda la ropa mojada y no le quedaba ropa para ir a entrenar. Lo subí al coche, lo llevé a una tienda y le hice comprar zapatillas, pantalones, una camiseta, remerita y una camperita. “Ahora no me faltes a un entrenamiento más, eh”, le dije. Y no volvió a faltar.
¿Plata de su bolsillo? Exacto.

Jorge Griffa en el Parque junto a grandes valores de Newell's Old Boys
A simple vista me hace acordar a Pedernera, ¿se lo dijeron? Lo conocí a Don Adolfo. Cuando vine con los chicos de Newell’s a jugar contra los de River, me encontré con Pedernera y le dije: “¡Qué gran gusto, maestro!”, y él me contestó: “Usted también va a ser un maestro”.
¿Cuál es la clave de un buen formador de inferiores? La entrega total en la vocación. No hay que tomar esta tarea como parte de una escalera para llegar a ser entrenador de la Primera. Hay que estar seguro y decidido a trabajar en el fútbol juvenil, porque es la base de sustentación. Eso no quita que aquellos que están en el fútbol juvenil no puedan pegar el salto al fútbol profesional y ser exitosos.
Otro atributo. La entrega total. Es olvidarse de vivir, porque uno se dedica tanto... Durante 23 años, en Newell’s yo arrancaba a las 7.30 de la mañana y volvía a las 10 de la noche a mi casa. Estaba a la mañana con unas divisiones, a la tarde con otras, y entre las 7 y las 10 de la noche atendía a los padres, a los tíos, a los abuelos, a las necesidades de todo lo que había alrededor de los chicos. Lo mismo hice después en Boca.
¿Se arrepiente de haber perdido parte de su vida allí? No, porque cada uno tiene un camino que le marca Dios y le dice “metete y dale”. Ni mi mujer ni mis hijos me reclamaron jamás porque me veían bien.
¿Cuántas veces necesita ver a un jugador para subirle o bajarle el pulgar? Te podés dar cuenta en una jugada o podés no darte cuenta en todo el día, no hay reglas fijas.
¿Qué mira? Lo primero, su técnica. E inmediatamente después, la velocidad y su temperamento. La técnica es el movimiento individual para desarrollar lo colectivo: cómo para la pelota, cómo la lleva, cómo la maneja, determinadas situaciones. El jugador ideal tiene técnica y temperamento, es fuerte y coordinado, posee velocidad física y mental, es inteligente y psicológicamente equilibrado. Ahí tenés el ideal. Ahora, el que más se acerque a esos atributos, más probabilidades de éxito tendrá.
¿Sacar jugadores o salir campeón en inferiores? Todos quieren ganar, lógicamente. Para ganar, necesitás gente con capacidad. Al jugador no se le debe exigir ganar, se le debe enseñar a ganar. Yo le doy argumentos para que tenga éxito y pueda ser ganador. Si un equipo de inferiores sale campeón, quiere decir que algunos jugadores son buenos, porque no sale campeón cualquiera. Y si no ganás nada, te preocupás, porque significa que tenés limitaciones en el plantel.
Promovió un montón de chicos, ¿a quiénes siente como hijos? Son tantos… El Negro Gallego me sentía como padre y yo lo sentía como hijo. Lo saqué de una fábrica de ventiladores para que me lo dejaran venir a jugar con nosotros. No fue el único, hay un montonal de chicos que vivieron situaciones así.
¿Por qué dejó Newell’s y por qué fue a Boca? De Newell’s me fui porque con el presidente Eduardo López no coincidía en nada. No en el fútbol, sino en la vida. Ya no podía estar ahí. Me vino a buscar a mi casa y me mantuve en la negativa. Decidí dedicarme a mi campo, que tengo en Arequito, y a los pocos meses me llamó Mauricio Macri a mi casa. Se iba a presentar en las elecciones y quería que yo trabajara con los juveniles.
¿Le molestó que al estadio de Newell’s le pusieran Marcelo Bielsa y no Jorge Griffa? Para nada, nunca he tenido ambiciones de esa naturaleza. Nunca me sentí ofendido por esas cosas, me pareció bien.
En la época en que Messi se fue de Newell’s, ¿usted estaba en inferiores? No, porque yo me vine en el 96 para Boca, y Messi se fue a Barcelona en el 2000 o 2001. Nunca llegué a ver a Messi en Newell’s. Lo cierto es que a esa edad hay una enormidad de chicos con grandes condiciones que finalmente no llegan. Pasa en el fútbol. Vos podés acertar en mil jugadores pero errás en uno y te dicen “Ah, erraste en uno”.
¿Por qué se candidateó a presidente de Newell’s? Gente amiga me pidió que lo hiciera porque le podía ofrecer cosas al club, y de entrada me sirvió un poco como estímulo, pero cuando empecé a ver todo lo que era la política dije “esto no es para mí” y me retiré. Directamente no me presenté.
¿Cuál es el principal problema de los pibes? La computadora y el teléfono, que los absorbe. Hay tres cosas que debe tener: lo técnico, lo físico y lo psíquico. Eso les inculco a los entrenadores para que profundicen sobre los tres. Lo técnico en lo futbolístico, lo físico no es solo en la cancha, sino en su vida privada, y lo psíquico es sentirse ganadores.
¿Cómo se maneja con los padres? Nunca he tenido mayores problemas. Cuando me vienen a pedir que jueguen, les pregunto: “¿Usted qué quiere de su hijo? Lo mejor ¿no es cierto?”. Cuando me dicen que sí, ahí mismo les digo: “Yo también”.
¿Qué hace cuando le ofrecen dinero para fichar a determinado chico? No lo viví nunca, quizás porque nunca tuve esas tentaciones, sino más bien al contrario: a mí, el fútbol me costó plata de los bolsillos. El club que lleva mi nombre, por ejemplo, me ha costado como un millón de dólares, así que vos me dirás cómo recupero eso (risas). Por otro lado, si me entero de que algún entrenador de las inferiores recibe dinero de los padres, lo echo inmediatamente, con eso no hay vueltas." **

 ** Entrevista extraída de la revista El Gráfico