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As de gramilla y tamango, Ernesto Celli capitán de Newell's Old Boys 1923. Foto Editorial Atlántida. |
Entrada actualizada en CUNAdeASES.com
El 10 de julio de 1894 en la ciudad de Santa Fé nació Ernesto Celli. Gran personalidad de sportsman de aquellos tiempos. Respetado y querido por todos. Gloria de Newell's Old Boys, del Combinado Rosarino, y de la Selección Nacional. Innumerables tardes de Fútbol tuvieron a Ernesto Celli como protagonista.
Desde chiquito nomás se abrió camino en esto del balompié. En el baldío, en el campito, en horas eternas hasta entrada la noche. Su hermano menor Adolfo se le fue prendiendo como sombra para hacerse al camino deportivo también. Ir, ir, insistir, y volver a ir para adelante, siempre, jamás claudicar. Ernesto Celli participó de los primeros torneos que disputó el Club Atlético Colón de Santa Fé luego de su afiliación a la Liga de Football de aquella ciudad. Con el correr de los partidos su popularidad fue creciendo para arriba. Siempre para arriba.
Las multitudes claman por sus ídolos en cada field del país. Los encuentros masivos despiertan la excusa perfecta para desmadrar el ambiente. Las penurias de la Guerra en Europa comienzan a llegar desde los vapores. Las grescas callejeras se vuelven frecuentes y cada vez más violentas; huelgas ideadas en los barcos llegan a los puertos de Buenos Aires y rumbean Paraná arriba; manifestaciones enfrentando a la caballería en las que los muertos se cuentan de a decenas, éstas son las cotidianas novedades que se comentan en todo lugar a mediadios de la década del 1910.
En 1917 llegan todos a Newell's. Aquella decisión cambiaría el rumbo efímero y fugaz de una moda ferroviaria en el fútbol rosarino. No solo eso, sino que con ellos el mismísimo Newell's retomaría la senda de triunfos de la que no debió alejarse. Ya no quedaban escuelas en el Fútbol Argentino, por distintas razones o circunstancias todas ya habían abandonado la práctica de Fútbol, desaparecieron, se fusionaron, se dedicaron a otros deportes (como el Rugby por ejemplo). Pero Newell's Old Boys no podía dejarse vencer por el avallasador capital que todo lo destruye. Con los Celli y Badalini, también surgió la figura colosal de Julio Libonatti, as en los ataques y formidable goleador.
Ernesto Celli en Newell's fue Campeón Copa Vila 1918, 1921 y 1922. Campeón Copa Ibarguren 1921. Además participó en las interminables batallas de Rosarinos frente a los Porteños, y también contra los Uruguayos. Se convirtió en internacional tras su paso por la Selección Argentina. En Newell's completó 121 partidos por Torneos y Copas, convirtiendo 78 goles entre 1917 - 1925.
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A la carga Ernesto Celli y Atilio Badalini. El 19 de octubre 1919 Argentina le ganó 6 a 1 a Uruguay. Celli anotó uno de los goles. Debut y Gol. Ídolo de multitudes. Foto revista Caras y Caretas. |
El fuerte espíritu deportivo, sumado a su personalidad pujante, permitía que Ernesto Celli lograra sobresalir cuando comandaba los ataques o cuando arrancaba desde más atrás como half, y además, conseguía que sus compañeros dejaran todo en cada partido. Ir hacia adelante, entregando el máximo de sus esfuerzos. Al límite en la gramilla.
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Newell's Old Boys 1920. Isidoro Bourguignón, Julio Libonatti, X estamos en duda, Umberto Libonatti, Alfredo Chabrolín, Atilio Badalini, Adolfo Celli, Filedolfo Salcedo, De La Torre y Bernardino Nuin. |
El capitán era el encargado de repartir cajitas de fósforos en las casillas contiguas a los fields que oficiaban de vestuario. Época en que comenzó a correr el dedo acusador, rumoreando que los players cobraban tales o cuales sumas de dinero a cambio de sus servicios como futbolistas. Era intolerable, para ciertos sectores y personalidades ligadas al deporte, que esto sucediera. Impusieron una discusión infame, donde el orgullo, y hasta casi la dignidad de los jugadores, podríamos exagerar, estaba en disputa. Los Celli y Badalini fueron triturados en reiteradas oportunidades, acusados de amateurismo marrón. A tal extremo que en 1917, en el primer partido clásico de la ciudad en el que jugarían los santafesinos rojinegros, Newell's ganó 2 a 0 con 2 goles de Atilio Badalini, pero los dirigentes cedieron los puntos, temiendo que los Celli y Badalini fueran sancionados y expulsados de la Liga Rosarina (tengamos en cuenta que los puestos de trabajo ofrecidos en la mayoría de los casos eran ficticios o adornados, no podían incribirse como jugadores que cobraban, las empresas oficiaban de pantalla).
La Liga Rosarina persuadida por autoridades del Club Gimnasia y Esgrima, inhibió a Ernesto Celli y Atilio Badalini por todo el año (1917). A partir de esa desproporcionada sanción por parte del Consejo, Claudio Newell los empleó en el Colegio Comercial Anglo Argentino. Allí, en el patio y el campo de deportes, los cracks santafesinos prosiguieron con sus andanzas y correrías futbolísticas. Cuenta Roldán que las quejas de los alumnos no tardaron en hacerse oír, "así no se puede jugar, es un robo". Notable superioridad de los cracks. Cuando fue insostenible, alguien sugirió que si eran tan buenos, podrían emparejarse jugando con las manos atadas. Y así fue como a lo largo de casi todo ese 1917, Ernesto Celli y Atilio Badalini, hicieron estragos practicando y entrenando fútbol sin manos. Para 1918 habían logrado destrezas y movimientos pocas veces vistos en el fútbol local. Rápidamente se volvieron los ídolos populares de la afición.
Ernesto Celli era un delantero aguerrido. Podía jugar como half si era preciso, iniciando las ofensivas y empujando a los medios a salir. Pero se distinguía por conducir los ataques. Desbordando. Peleando. Ganando en velocidad. Enviaba el centro, o culminaba la maniobra en un embate frontal. Cabezazo certero. Potente remate. Saruppo se eleva a lo más alto, la baja al medio, entra Celli, gooooool de Newell's. Ahora Celli salta y da pelea en el aire, la baja, entra Libonatti, gooooool de Newell's. "Formidable actuación de Ernesto Celli". "Impresionante jugada imposible de Celli, culmina en gol". "Celli tuvo loco a los backs durante todo el encuentro". La pluma deportiva supo deleitarse con el juego desinteresado de Ernesto Celli, tanto como la afición de Newell's Old Boys. También en la Ciudad y en Buenos Aires, el público se asombraba y deliraba con su fútbol. No displicente, no confundir, lo mismo era un juego amistoso, que una final, o un partido de final de campeonato. Siempre al límite.
En la cumbre de su carrera, Ernesto Celli, vive noches de jarana. Bailes y milongas cobijan el desenfreno. El esplendor del carnaval al ritmo del fuelle y la guitarra rompe la noche interminable. En pleno esplendor, el clima agobiante de verano a orillas del río Paraná le jugará una mala pasada. El 1° de marzo debía jugarse un partido en caracter de preparación. El aviso ya estaba enviado.
"Un delirio esa tarde. Luego de una noche de juerga, Ernesto se presentó junto al once de Newell's a disputar un partido de preparación. Aquél 1° de marzo el rival era Nacional de Rosario (hoy Argentino - no es contra los uruguayos de Nacional: DESPIÉRTENSE)... en esos días de marzo, aún durante el verano, hacía un calor asfixiante en la Ciudad. A eso le tenemos que sumar el mal estado en el que venía Celli, cóctel fatal. Al finalizar el partido, el presidente salaíto Alfredo Becacece convida de cervezas a los futbolers. Bueno, allí no comenzaba el desenfreno. Ahí nomás, Ernesto Celli apuró el trago, y chau. Poco después comenzó a sufrir fuertes espasmos. Cayó en la vieja casilla. No pudo revertirse la conmoción inicial. Durísimo reves no solo para Newell's, sino para todos aquellos que estaban en el fútbol. Jornada muy triste. Hondo pesar en la comunidad futbolera, en los aficionados de todo el país. El Pueblo del Fútbol estuvo varios días de luto. Ernesto Celli era un tipo querido por todos. Respetado por sus gloriosas jornadas en la Selección. El cortejo partió al día siguiente desde la casa de los Celli con el ataúd cubierto en una bandera ROJA y NEGRA... una multitud se acercó a despedir a un futboler que vivió en su ley, con excesos que quizás hoy cuestan comprender. Ernesto Celli solía dirigir a sus compañeros, y estar al frente de los entrenamientos, cuando aún no todos los equipos contaban con un Entrenador. 6 meses antes de marzo 1925 (octubre 1924) su hermano Adolfo - el Alemán - había sufrido una fractura durísima en un partido internacional Argentina - Uruguay que significó la culminación de su carrera como futbolista. Esa tarde Ernesto colapsó de nervios ante la desesperación de ver a su hermano sucumbir. El partido continuó. 6 meses durísimos.... Adolfo Celli siguió ligado a Newell's Old Boys hasta su último día (febrero 1968). En el vivo recuerdo quedan las figuras de 2 deportistas que junto a los hermanos Libonatti y Atilio Badalini supieron refundar a Newell's para que continúe en la senda trinfual de la cual no debió alejarse. En el vivo recuerdo deben permanecer estas Glorias de la Institución, con las cuales seguimos en deuda... sino, fíjense cuál fue el destino de las otras escuelas del Fútbol en Argentina, se fueron a jugar al Rugby, o desaparecieron, mientras Newell's Old Boys sigue y sigue, molestando en el banquete de los unitarios. VIVA NEWELL'S, VIVA LOS CELLI, VIVA LOS LIBONATTI, VIVA BADALINI - GRACIAS" (1)
A las 0:45 horas del lunes 2 de marzo de 1925 quedó sellado el triste y repentino deceso de Ernesto Celli. El temple sportivo de Ernesto Celli lo condujo a jugarse entero en las faenas de cualquier campo deportivo. Pero allí no finalizaba. El sentir de camaradería fue respetado por compañeros y rivales, de la Liga Rosarina, y del combinado Nacional. La afición local y de Buenos Aires encontró en Ernesto Celli al ídolo que no defraudaba. Ese ídolo muchas veces cuenta con la complicidad a la hora de recurrir en excesos. Los Celli contaban con un bar en la calle San Lorenzo intersección con Mitre. Punto de reunión obligado de los socios de Newell's Old Boys. Donde también se practicaban deportes de salón, pelota frontón por ejemplo, del cual los hermanos Celli eran diestros aficionados. Y donde las bebidas circulaban a todas horas.
Poco interesa cuál fue la marca de la última cerveza que bebió Ernesto Celli, si estaba podrida o envenenada. Lo mejor sería conocer la grilla de excesos de la noche anterior. Corso, bebidas, aditivos, milonga-guitarra-ajenjo-tango, alcohol a granel. Esa coctelera hasta el alba sigue siendo, aún hoy, incompatible con el ejercicio deportivo. Así todo, en ese estado lamentable, Ernesto Celli asistió al partido, en una tarde con un sol que rajaba la tierra, y lo jugó al límite. Fue fundamental para comandar los avances ofensivos de Newell's. También fue el único partido que compartió en NOB con el flamante Vicente Aguirre (esa tarde convirtió su primer gol en Newell's), recientemente incorporado en las filas Leprosas. A quien escribe le gustaría observar, hoy, qué clase de jarana se adjudican los chúcaros de la playstation, y cómo responderían en continuado en un partido de fútbol con temperaturas inhumanas, dándolo todo, sin guardarse nada, y al finalizar el encuentro apurar nuevamente el trago.
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Causa impresión la partida de Ernesto Celli. Diario Santa Fé, marzo 1925. |
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Deceso muy lamentado el de Ernesto Celli. Marzo 1925 |
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C. Roldán trae recuerdos de los diarios de aquellos días. Nota #288 |
(1) Comentario que enviamos a la página Leprosa de facebook "Alma Leprosa en San Miguel", con motivo del último partido disputado por Ernesto Celli, 1° de marzo 1925, ¿en el Parque Independencia ó en Barrio Industrial?
Newell's Old Boys 3 Nacional de Rosario (hoy Argentino) 1. Goles de Miguel De Muri para Nacional; Juan Francia, Vicente Aguirre y Julio Libonatti para Newell's.
Fuentes: Historia del Más Popular
Historia del Fútbol Rosarino
Alma Leprosa en San Miguel
Revistas Caras y Caretas
Revistas El Gráfico, Fascículos y Libros de Editorial Atlántida
Diario Leproso
Artículos históricos de Alejandro Beaty para ElRojinegro.com
Pionero del Fútbol Nacional
Efemérides históricas del Departamento de Cultura del C. A. Newell's Old Boys
"Anales del Fútbol Rosarino", Cirpiano Roldán
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