La repugnante cultura de lo ‘
políticamente correcto‘
busca imponerse a cualquier costo. Desde los inicios de los tiempos
existen otarios que se suben al pedestal para simplemente ‘
intermediar‘.
No se la juegan en las faenas. No se juegan el garguero por temor a
exponerse. Acusan y juzgan a quienes no se callan un entripado. Cobardes
por vocación. Ortivas de profesión. En el deporte proliferan los mal
llamados ‘
periodistas deportivos‘, un séquito repugnante y genuflexo del poder… ven pasar el dinero que adoran, y se arrastran adulando
héroes de latón
por dos migajas, por una pinche exclusiva… al final del día, por
complicidad, sus pasquines terminan siendo las voces de los ladrones y
mentirosos del poder.
Hoy le pegan a Marcelo Bielsa. Ayer quisieron devorar a Jorge Griffa
cuando triunfaba en Europa. ¿Y cuando iniciaba el fútbol? También. En
los años 1910, los ortivas en sus pasquines persiguieron a José Viale,
ídolo popular del deporte, Gloria del Interior, por unos viáticos que
la Asociación Porteña le asignaba para trasladarse los días que jugaba
en la Selección, cuando aún era un combinado porteño de la comunidad británica.
Siempre fue así, desde que los porteños impusieron como triunfador de
Pavón a Mitre, un cobarde de recámara, poeta de la farsa y el odio,
presidente de un pasquín confabulador. Las operetas en contra de Jorge
Griffa proliferaron mientras triunfaba en el Atlético Madrid. Le pegaron
desde el día uno. Como siempre. No podía ser de otra manera. Por odio y
rencor le quitaron los Mundiales en los que podría haber brillado
defendiendo los colores Nacionales. No lo dejaron.
A continuación, compartimos uno de los tantos expedientes confidenciales que publicaba Evaristo Monti. En plena campaña de difamación en contra de Griffa, el recordado Leproso, nos brinda una curiosa descripción de los odiadores, ortivas y cobardes porteños, siempre con el apoyo de los cipayos y genuflexos locales:
https://cunadeases.com/2024/07/14/plaga-de-mentirosos/